Hola,
me he decidido a escribir un poquillo sobre el proceso de producción de un tema; he escogido uno en particular, pero podría ser cualquiera. No sé si a alguien le interesará… ¿y si el disco de mi amigo Villa resulta un éxito, y esta nota atractiva para sus fans? En fin, el tema en cuestión se llama “No sé quién eres” y pertenece al próximo disco de “Un Ruido llamado Ángel”. Ya tenía pensado usar mucho equipo analógico para uno de los temas, como mínimo. Así que cuando escuché la demo de Villa, pensé “¡ésta!”. Y me puse manos a la obra. Comenzé por los ritmos, así que rescaté la Roland TR-707, que, sin sustituir la legendaria TR-909, sí que comparte algunos de los sonidos,y los propios son asímismo muy buenos, y la Roland CR-78, un aparato con más de treinta años de vida y con unos sonidos que prácticamente todos reconocemos…


Una vez compuesta la base rítmica, poco más había que hacer, que adornarlo con, ¿un extraño arpegio, por ejemplo?
Qué mejor candidato que el Korg Mono/Poly. Cuando el arpegiador está sonando, tenemos la opción de que cada nota la efectúe un oscilador, y tiene cuatro.
Con lo cual se consiguen efectos muy interesantes. Al ser de la era pre-midi, tuve que usar un convertidor, el Kenton Pro 2000, que tiene mogollón de posibilidades. Aunque esta vez sólo lo usé para disparar el reloj que controlase el arpegiador.


Y más arreglos, esta vez de la mano del Oberheim Matrix-6, que tiene muchas posibilidades a la hora de programar efectos, colchones, secuencias.

Para bajos no tanto, en mi opinión. De este parten prácticamente todos los sonidos de sintes que suenan en el tema.
Todos los sonidos externos pasan a Pro Tools gracias a una tarjeta que uso para tal efecto, la Metric Halo 2882, con la que estoy muy satisfecho.


Sus convertidores, sin ser de alta gama, son de una calidad sin precedentes en las tarjetas de su categoría. La MH va conectada por ADAT a una M-Audio Profire Lightbridge, que hace de “dongle” para poder usar Pro Tools.
Una vez todo “in the box”, o sea, en el disco duro, procedo a nutrirme de las grandes ventajas que hoy te ofrece la tecnología; aparte de “sacarle brillo” a los sonidos grabados, he pensado que unas cuerdas podrían quedar bien.


Lo que he hecho es intentar emular un cuarteto de cuerdas, empresa bastante complicada, al menos para mí, sin que se note que las cuerdas son virtuales. El resultado, más o menos satisfactorio, ya lo escucharéis cuando salga el disco.
Pues hasta aquí esta crónica. Aún queda lo más importante, la grabación de voces, que está prevista para este viernes. En fin, espero no haber molestado mucho con la “multi-etiquetación”
Gogui